Las hojas
teñidas de amarillo y café anunciaban una nueva estación, donde el frío no será
el mejor compañero, espero que la estufa no sea lo único que me caliente y las
cobijas lo único que me abrace. Quiero un buen beso.
De pronto un sonido interrumpió
mis pensamientos, era un mensaje de texto de Giselle: “Haremos una junta en
casa de Héctor a las 20.00 hrs, ven, deja de ser amargada y ponte bonita”.
-Vaya empeño le ha puesto Giselle- Hablé conmigo misma. Supongo
que es una oportunidad, normalmente no iría, pero aún estoy en el proyecto de
salir de mi zona de confort, debo tomar las ganas que no tengo e ir.
Llegué a mi
departamento, miré a mi alrededor y suspiré largamente, -Ponerme bonita, ¿ah? -
Dije en voz alta mientras observaba mis opciones imaginarias, aún era temprano
y me sobraba tiempo, como siempre, utilicé la mayoría cuestionándome por qué
hacia todo eso. Me metí a la bañera con agua bien caliente, al límite de lo
insoportable, me quedé tumbada ahí inmóvil mientras el tiempo pasaba, pensando,
cuestionando, imaginando y lo más rico, fantaseando. Así que cerré los ojos.
Me
encontraba en una habitación color borgoña con estampados color negro, con un
espejo grande frente a la cama estilo King en la que yo me encontraba, intenté
levantarme, pero mis manos estaban atadas juntas, arriba de mi cabeza, la soga
que me impedía el movimiento estaba sujeta al respaldo de la cama, mis piernas
estaban libres así que las junte para proteger inútilmente mi zona, mi cuerpo
estaba oculto con mi ropa interior esperando a ser descubierto, miré a todas direcciones
pero no había nadie, había una mesa al lado de la puerta, en la mesa había un
vino servido en una copa, me relamí los labios
ya que poda sentir la sequedad en ellos, que estaban expectantes por lo
que avecinaba.
De pronto
se abrió la puerta, ahí apareció un hombre, con una polera negra y jeans
rasgados, tenía en una mano un cigarro y la otra estaba escondida en el
bolsillo del pantalón, estrello el cigarro en un plato que estaba en la mesa y
me miró fríamente por sobre su hombro, mi respiración se volvió acelerada y
profunda, mis ojos estaban cubiertos de deseo y mi entrepierna húmeda cansada
de esperar, él se aproximó a la cama, apoyó sus manos a la altura de mis senos
y posiciono una rodilla entre mis piernas obligándolas a separarse para darle
la bienvenida, me miró a los ojos y era Rubén, mi profesor de universidad, no
me quise cuestionar del por qué era él, pero sólo desee disfrutar. Me acarició
las piernas lento y pausadamente, tomó mi muslo derecho y con un poco de fuerza
lo apartó lejos de mí para así poder estar en contacto conmigo, tomó mis pechos
con sus -mis- cálidas manos, presionó con sus dedos mis pezones cada vez más
fuerte haciéndome gemir de delicia, después liberó su miembro y me penetró
fuertemente -así que deslice mis dedos por mi entrepierna, mientras acariciaba
mi clítoris-, me penetraba incesante, fuertemente y sin deseos de detenerse,
mientras yo tiritaba de excitación, llegaban olas de placer haciéndome sentir
en las nubes mientras se incrementaban conforme pasaba poco tiempo entre los
intervalos de éstas, él mientras me embestía acariciaba mi pecho derecho
apretándome el pezón cada vez más fuerte mientras yo alcanzaba el clímax, el
agua me envolvía el cuerpo y lo acariciaba al son de mis espasmos, al acabar
desapareció Rubén y la habitación, sólo estaba yo en la tina, sola con mi
placer mientras ahogaba el gemido ronco del orgasmo.
Quedé
tranquila en la tina, el agua ya estaba tibia y mis dedos arrugados por el
tiempo que tardé. Aun no entiendo porque a veces fantaseo con él, extrañamente
no es un “mata pasiones”, pero es mi amigo, de esos intocables, en los cuales
hay un terreno peligroso. Bueno, de cualquier manera, las fantasías no hacen
daño.
Me levante resignada, terminé de
bañarme y fui a mi habitación cubierta solamente por la toalla, miré mi closet
sin esperanza alguna, me pregunté qué haría Giselle en esta situación, pero mi
ropa no está a su altura, si le pregunto a ella es capaz de pasarme de su ropa
-sobre mi cadáver- hablé en voz alta, escogí lo primero que pille, me maquille
y ya estaba lista para salir.
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