Giselle se
fue a la cocina a preparar la once y yo me quedé ahí, en el sofá, inmóvil
esperando que pasasen los minutos, buscado un poco de alivio a mi corazón como
si con cada eterno segundo la aflicción se fuese por pedazos.
-Despierta, esta lista la once- Me dijo Giselle, abrí mis
ojos lastimosamente, me quedé dormida …
Me senté en el sillón, lamentando
mi decisión al sentir mi cuerpo doliente, pero me sentí más liviana, más
tranquila, más nueva.
-Hola de nuevo- Saludé avergonzada a Giselle.
-Hola extraña, ¿Mucho mejor?-
-Si… Me siento más… yo-
-Preciosa, fabulosa y lista para atacar? -
-Yo.-
-Jajaja, me ilusioné por un momento- Se rascó el cuero
cabelludo- ¿Quieres hablar?-
-Amm, verás, aun no me puedo acostumbrar a que otro me toque
y que no haga lo que yo deseo que haga, supongo que es a lo que me atengo si
acepto encuentros fortuitos-
-No puedes opinar eso con sólo un encuentro… Te falta
conocer, explorar y entender que hay distintas personas y distintas sensaciones
debes vivir y no encerrarte en lo que te hacia él, créeme, no quieres te hagan
sólo lo que hacía el, tu mereces más- Dijo sugerentemente, “mas” se repitió en
mi cabeza varias veces.
-Tienes razón, pero lo intenté anoche, créeme, fui a la
estúpida disco a la que me obligaste a ir, fui con un chico hasta su casa como
me dijiste que haga, hice cosas que nunca haría normalmente como era la idea,
necesité mucho valor y alcohol para eso, oh rayos, no puedo creer lo que hice-
Llevé mis manos hasta tocar mi cabeza.
-Esa era la idea -Dijo mientras me daba palmadas en el hombro-
bueno, en realidad mis expectativas por ti eran casi nulas, creí que volverías
conmigo de la disco con el rabo entre las piernas, ¡me has sorprendido mujer!-
-Ja ja ja -reí marcada y falsamente- me siento un ratón del
laboratorio.
-Exagerada, hazlo aunque sea por diversión, no pido nada del
otro mundo-
-Creo que la única que se divierte eres tú-
-Pronto te unirás a la diversión, confía en mi- sonrió.
Giselle se
propuso una meta en su vida, meterse en la mía, esta bien, no es eso, ella me
comentó que desea que yo vuelva a ser feliz como lo era hace un tiempo, creo firmemente
que odia mi amargura. Pobre, ella debe soportarme.
A veces siento que estoy atrapada
en mí misma, en una burbuja de cristal, durmiendo, soñando con grandes
aventuras y fantaseando con mucho placer, si todo fuera más fácil, si tan sólo
mi personalidad no fuera tan cruel conmigo misma.
Debo romper esa
burbuja, liberarme y VIVIR.
Siempre he
pedido ser como deseo ser, sin preocuparme del qué dirán y priorizándome a mí
por sobre los demás, pero soy un mar de contradicciones en el que no puedo
dejar de pensar en el prójimo y al final alguien sale herido, no siempre soy yo
la perjudicada, pero al ser la otra persona en consecuencia de mis malas
acciones, de mis tontos pensamientos, me hacen sufrir internamente, sabiendo lo
que hice, reproduciéndolo en mi cabeza una y otra vez, sintiéndome avergonzada
por todo y sin poder hacerle frente por lo cobarde que soy.
Para romper
la burbuja primero debo deshacerme de las cadenas que me atan, mis
pensamientos, unas frías y ásperas cadenas, para romperlas debo callar a la
vocecita que me grita todos los días, que me atormenta y no me deja vivir, ¿Cómo
callarla si yo la alimento?
-Todo parte de ti, tú le provees alimento, tu eres quien le
aprisiona- Dijo el unicornio morado.
-Llegas siempre en los momentos más oportunos… Lo sé, por
eso es tan simple y complicado a la vez, no sé cómo lo haré, pero debo hacerlo
o me consumiré lentamente-
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