Ambos estábamos sentados en la mesa, la incomodidad por mi
parte era casi tangible, el sólo actuaba normal… No sé cómo debería sentirme
respecto a esto, o él está acostumbrado o yo le hago sentir cómod… Ha te tener
mucha experiencia entonces.
Hace mucho tiempo que no lo hacía,
el estar con alguien así, desnudarme frente a otro, ¿Por qué lo hice?, él me
desnudó… él… No… Yo… Yo cambié, ¿Por qué?
-Para
experimentar, ¿No recuerdas?- Dijo la chica con el dulce en la boca.
-Si,
pero el precio es muy alto- Le contesté.
-Pero
estabas de acuerdo en pagarlo, te gustó, lo pasaste bien, déjalo así…-
-No
debería de haberlo hecho, no aceptaré una 2da vez, no, no lo volveré a hacer-
-¿En
serio eres tan egocéntrica que crees que pedirá una segunda vez?-
-No,
no creo que lo haga, no soy más que del montón, no debería de ser distinta que
con las otras-
-Podemos
mejorar, siempre podemos mejorar-
-¿Me
irá a pedir una segunda vez?...-
Esto es peligroso, el aflora
inseguridades que pensé que no tendría que pasar por ello nuevamente, él es
peligroso… Pero como me miraba, era mágico, sus ojos decían tanto, que las
palabras sobraban, que el actuar era natural, tan natural que todo fluyó,
fuimos uno con tanta facilidad que no fue sexo,,, Por esto es tan peligroso, ya
no sólo fue carnal, él llegó hasta mi alma. Él me vio, me toco y sé, si nos
volvemos a ver, no seré capaz de decirle que no… Esto es malo, debo suprimir
todo pensamiento, todo recuerdo, todo sentimiento, no debo pasar por esto de
nuevo, no debo… En ese instante mis ojos se cruzaron con los suyos. Rayos,
pensaba mientras lo estaba mirando, me ha pillado, aparté rápidamente la
mirada.
-Entonces…
Jorge… ¿Qué me puedes decir de ti?- Pregunté vacilante, espero que sirva para disimular.
-
Oh, que difícil, uhm… Tengo 25, trabajo en una constructora aquí cerca, vivo
con los chicos aquí desde la universidad, sé tocar la guitarra, me defiendo
cantando y soy un amante de los perros – Dijo mientras se echaba un gran bocado
de pan a la boca… Su boca… - ¿Y tu? – Preguntó mientras masticaba, me tomó por
sorpresa.
En ese instante comenzó la deseada
conversación, hablamos de diferentes temas, comenzando con las preguntas de
rigor como el estado sentimental (Si, lo sé, tarde se preguntó), hablamos de la
familia, de la vida, el tiempo, el futuro… Buenos de esas cosas que anhelo con todas
mis fuerzas recordar ya que son “importantes” pero mi cabeza no me acompaña…
Bueno, me pregunto si es realmente importante que lo recuerde, debo aprender a
llevar esto con la cabeza y patear todo lo que no me deje pensar claramente,
maldición, esto es tan frustrante. Finalmente, al terminar de hablar, cuando el
silencio se incrementó, decidí que era hora de volver a casa, él indirectamente
me invitó a quedarme, pero le ignoré, de pronto ya mi cabeza era un lío.
Salí de la casa mirando al cielo, buscando allí las respuestas, sintiendo el viento esperando que me susurrara un poco de esperanza, pero nada, sentí mi cuerpo como si flotara de una manera tenebrosa… Sentimientos familiares volvieron a mi cabeza y no eran color rosa.
Salí de la casa mirando al cielo, buscando allí las respuestas, sintiendo el viento esperando que me susurrara un poco de esperanza, pero nada, sentí mi cuerpo como si flotara de una manera tenebrosa… Sentimientos familiares volvieron a mi cabeza y no eran color rosa.
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