A la mañana siguiente le respondí a Jorge, la mina tenía
razón en una cosa, ellos no son un problema, yo los estoy volviendo un
problema, soy una mujer soltera, que decidió probar los placeres de la vida sin
amarrarse a nadie y lo he estado haciendo pésimamente, además, son rollos míos, él me atrajo, pero nada me dice que yo a él, quizás sea una buena amistad.
-Amistad ni que nada, yo lo quiero saborear- Dijo una voz en
mi cabeza, pero la ignoré.
Hablamos
gran parte de la mañana, era una persona muy agradable, era fácil de hablar con
él, pero la "Yo" de mirada lasciva se relamía constantemente a mi lado.
-Invítalo, invítalo, Gis no estará hoy- Dijo ella recostada
en mi cama.
-No, es muy pronto…-
-¿Pronto para qué?, no me hagas reír, ¿No queríamos eso?, ya
sabes, ¿Sentarnos en sus piernas y movernos?, ¿Ah?- Me dijo mientras movía sus
caderas ansiosa.
-No seas ridícula-
-Claro, YO soy la ridícula.
Como la odio.
-¡Pop!- Exclamó mi celular triunfante, Jorge me preguntó si
podía ir a buscar una bufanda que se me había quedado.
-¡Si!, genial, esta es una buena oportunidad, que hermosa
coincidencia…- Sonrió la mujer lujuriosa.
-¿Coincidencia?, yo ni siquiera lleve una bufanda-
-Nosotras no, pero Gis si…-
La miré un largo momento, mi cabeza se llenó de
inseguridades y miedo, “Y si…”, “Y si…”.
-¡Para!, es una oportunidad y punto, frena tus pensamientos
un momento, deja de pensar y actúa, o nunca saldrás de ese agujero que te impide
divertirte, para por favor… Déjame salir…
Si dejo
salir a esta mujer volverá mi vida un infierno, esta mujer me volverá loca,
¿Qué pasa si no es eso lo que quiero?, ¿Cómo se lo digo?, ¿Qué hago?, no sé
cómo cederle el control, como comenzar dulcemente y acabar poseída totalmente
por ella. Lo quiero, lo deseo y sólo ella me dará las herramientas para
hacerlo. ¿Y si después no es lo que yo quería?, ¿Si me detiene, si me rechaza,
si yo confundí todo?, no podría con la vergüenza… ¿Apreto enviar?, es sólo un
puto botón, ¿Qué hago?, ¿Lo apreto, no lo apreto?
-Rayos- “enviar”- ¡Lo apreté!-
-¡Siiiiii!, lo apretamos-
-Mierda, ¿¡Por qué lo hiciste!?-
-No me eches la culpa…Ahora sólo queda apechugar, tenemos
que hacernos cargo de nuestras decisiones- Dijo mientras sostenía una amplia
sonrisa-
-Fácil decirlo-
-Tranquila, también es fácil de hacerlo, sólo debes dejarte
llevar y dejar de darle tantas vueltas al asunto, eso es lo que te hace
aburrida- Dijo mientras me apuntaba con el dedo.
-hmmm..-
Me saqué el
pijama y vi mi closet por un largo tiempo, ¿Ropa de calle, femenina, relajada,
poca, mucha, con esfuerzo o sin esfuerzo?...
-No pienses, no pienses, no pienses...-
Tomé lo primero que pillé, me
abrigué y salí, mientras caminaba me caí en cuenta que ni siquiera había comido
algo -Así que esa hambre es más fuerte, ¿eh?. Mientras caminaba imaginaba
escenarios en mi cabeza, “Si dice eso, yo diré aquello”, “Si estamos sentados
me acercaré más a él” y cada vez más se iba llenando mi cabeza y mis pazos
aflojaban, costaban, se hacían más pesados y las negativas iban aumentado.
-¡Detente!, deja de pensar- Dijo la otra "Yo" en llamas.
Ella tenía
razón, debo mantener mi mente en blanco, me traté de enfocar en el paisaje, la
gente, la música… Llegué.
Cuando
estuve frente a la puerta, sin vacilar golpee, no sé de adonde saqué el valor,
pero apenas di el siguiente golpe, me arrepentí -Rayos-. Fueron segundos
angustiosos, mis manos me sudaban y sentía cada vez más calor. De pronto abrió
la puerta, me miró con esa amable sonrisa.
-Delicioso, pero mira que jeans justos a la medida, se ve
tan…bien- Me dijo la chica mientras se relamía.
Pues sí, se veía bastante bien.
-Hola- Dijo él para interrumpir mis pensamientos.
-Hola- Le sonreí.
-Pasa- Pasé- Siéntate por favor-
Mientras me
sentaba, miré a todas direcciones, pero no escuché ruido alguno, ni vi a nadie.
-Ah, los chicos no están, salieron hace poco-
-Oh, ya veo- Sonreí
Pasó un
tiempo, corto, pero a la vez largo, en que solamente nos miramos a los ojos, a
veces desviábamos la mirada, pero siempre volvían a observarse.
-Oh, verdad, la bufanda jajaja- Fue a una habitación
rápidamente y volvió con ella en la mano, extendió su brazo y me la ofreció-
Toma, devuélvesela a Gis por favor.
Él sabía
que no era mía, demás sabía que yo fui igualmente, sin decir nada, que
vergüenza. -Detente, para de pensar- Dijo la voz lujuriosa. Dejar de pensar,
dejar de pensar, dejar de pensar… Tomé la bufanda, sentí un tirón que me obligó
a levantarme y quedar frente a él, sentí su otro brazo rodeando mi cintura y
sus labios acerándose lentamente, como si quisiera autorización…
Sin pensar…
Avancé un poco más y encontré sus
labios. Fue un beso largo, dulce y cálido, sus labios eran suaves y habilidosos...
Sin pensar…
Mi lengua
se abrió paso dentro de su boca hasta hallar a su lengua, bailaron un tiempo no
muy largo, mientras mi cuerpo se apegaba al suyo, su mano que estaba en mi
cintura bajó a mis caderas, dejé (tiré) la bufanda de Gis en el sillón, lo tomé de
la camisa y lo empujé, cayó sentado en
el sillón, mirándome atento…
Sin pensar…
Me saqué el
abrigo y lo tiré a un sillón cercano, senté encima de sus piernas, él respondió
con una sonrisa y tocando mis caderas, nos besamos por un largo momento, en
donde nuestra respiración fue cambiando, cada vez fue más profunda, audible y
seguida. Él besaba mi cuello, sentía su lengua jugueteando con el lobulillo de
mi oreja, sus labios paseando y descubriendo todo mi cuello, mi mandíbula, mis
clavículas… Mi pecho. Me sacó el suéter incluyendo la polera que llevaba
debajo, suerte la mía, vine preparada con mi mejor sostén, la sala estaba
temperada y mi cuerpo ardía.
Paró un momento -¿Tienes frio? –
Me preguntó, negué con la cabeza, con él era imposible. Acto seguido, con su
mano tiró de mi sostén liberando mis pechos, aparté mi vista vacilante… Sin
pensar, sin pensar, sin pen… Sus labios encontraron mi pezón… La sensación, la
excitación, el placer dejaron mi mente en blanco, mis caderas se movían solas
al son de su lengua, podía sentir su erección oprimida por sus pantalones clavándose en mi entrepierna que deseaba cada
vez más su contacto, la mano que masajeaba el otro pecho apoyó a su compañera
guiando mis movimientos, ejerciendo presión y liberándola, tantas sensaciones,
donde ya no sabía en qué enfocarme, mis pezones, su lengua, la fricción,
presión… Nuestras respiraciones estaban perfectamente sincronizadas, las cuales
eran audibles… En forma de gemidos.
La fuerza
que ejercía sobre mis caderas me volvía loca, sus manos eran grandes y no
vacilaban, podía sentir cada dedo clavado en mis muslos, podía imaginarlas ahí,
con sus venas protruyentes, con los músculos tensados, con fuerza… Yo quería
más, quería sentir esos músculos, demuéstrame con qué fuerza me deseas… El
deseo se transformó en acción, yo besando su cuello, mordisqueándolo mientras
sostenía su pelo con fuerza, podía escuchar sus gemidos en primera fila, mis
pantalones me molestaban, estorbaban… Puto invierno.
Paramos por
un breve momento, nos miramos unos segundos para recobrar el aliento. Antes de
que pudiera arrepentirme él se levantó conmigo encima para dejarme recostada
sobre el sillón, sus caderas volvieron a encontrarse con las mías, estaba
dispuesto a volver a besarme cuando paró en seco. Me miró un tiempo como maldiciendo
hacia sus adentros…
-Oh- Dije mientras me estiraba buscando mi cartera, la cual
se encontraba próxima a mi cabeza, deseando que se encontrara ahí – Yo tengo –
Le dije un poco avergonzada sacando el condón. Él lo tomó, me miró con una
sonrisa.
-Perfecto- Me dijo casi susurrando cerca de mi oído mientras
sus labios bajaban hacia mi cuello.
Me besó el
cuello, sentí sus labios en mis clavículas, esternón, vientre… Fuera pantalones.
Sus dedos
entraron en mi ropa interior, hábiles exploradores rápidamente encontraron el
tesoro, tocándolo y acariciándolo, el cual “siempre listo” -como los scouts- ya
estaba preparado, erecto y deseoso de darme placer, sus dedos lo frotaban sin
piedad, a veces era un roce rico que duraba un poco, pero en otras era
demasiado donde incomodaba, no sabía si quería parar o pedirle que siga… duró
unos minutos en esa masturbación ambivalente, hasta que se detuvo. Se quitó los
pantalones incluyendo la ropa interior y se colocó el condón, puntuación 8/10.
Colocó su
pene rozando mi clítoris, lo movió generando una rica fricción mientras me
miraba, como buscando aprobación, así que le toqué la nalga derecha invitándolo
a entrar y la acepto vigorosamente, mientras teníamos coito propiamente tal él
era muy tierno conmigo, me acariciaba, besaba y estaba en una preocupación
constante por mí, me sentía en las nubes. Cuando ambos acabamos él se sacó el
condón, lo envolvió en papel higiénico, era una linda visión, su cuerpo desnudo
buscando su calzoncillo, era digno de admirar, incluyendo su lindo trasero
<3. Se colocó la ropa interior mientras respiraba agitado y cuando terminó
me miró, sus mejillas estaban rosadas al igual que sus labios…
-Eres hermosa…- Me dijo con una respiración más calmada. Ahí
me di cuenta que estaba desnuda en su sofá… Si al principio no debía pensar…
¿Qué hago ahora?
El me
levantó la cabeza y se sentó en ese espacio y la apoyó nuevamente pero ahora
era en sus piernas, me dio vergüenza que mirara mi cuerpo desnudo, así que me
di vuelta mirando el respaldo y cubrí mi cuerpo con mis piernas y brazos en
posición fetal. El acariciaba mi pelo, mi mejilla, mi hombro y mi brazo… Al
parecer es del tipo te que abraza después de hacerlo.
Así estuvimos unos minutos, en
silencio. Yo simplemente no quise pensar, sólo me dejé querer hasta que mi
cuerpo ya no estaba caliente y tenía frio, así que me levanté, me vestí y fui
en busca de mi abrigo.
-Espera, ¿Quieres tomar once?- Me preguntó, yo lo miré unos
segundos, donde una voz me dijo que no y otras hacían demasiadas preguntas
incluyendo hipótesis de como todo se iba a ir al carajo.
-Claro- La chica del dulce estaba revolcándose en el suelo.
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