lunes, 12 de febrero de 2018

~No pienses~



    A la mañana siguiente le respondí a Jorge, la mina tenía razón en una cosa, ellos no son un problema, yo los estoy volviendo un problema, soy una mujer soltera, que decidió probar los placeres de la vida sin amarrarse a nadie y lo he estado haciendo pésimamente, además, son rollos míos, él me atrajo, pero nada me dice que yo a él, quizás sea una buena amistad.

-Amistad ni que nada, yo lo quiero saborear- Dijo una voz en mi cabeza, pero la ignoré.

            Hablamos gran parte de la mañana, era una persona muy agradable, era fácil de hablar con él, pero la "Yo" de mirada lasciva se relamía constantemente a mi lado.

-Invítalo, invítalo, Gis no estará hoy- Dijo ella recostada en mi cama.
-No, es muy pronto…-
-¿Pronto para qué?, no me hagas reír, ¿No queríamos eso?, ya sabes, ¿Sentarnos en sus piernas y movernos?, ¿Ah?- Me dijo mientras movía sus caderas ansiosa.
-No seas ridícula-
-Claro, YO soy la ridícula.

Como la odio.

-¡Pop!- Exclamó mi celular triunfante, Jorge me preguntó si podía ir a buscar una bufanda que se me había quedado.

-¡Si!, genial, esta es una buena oportunidad, que hermosa coincidencia…- Sonrió la mujer lujuriosa.
-¿Coincidencia?, yo ni siquiera lleve una bufanda-
-Nosotras no, pero Gis si…-

La miré un largo momento, mi cabeza se llenó de inseguridades y miedo, “Y si…”, “Y si…”.

-¡Para!, es una oportunidad y punto, frena tus pensamientos un momento, deja de pensar y actúa, o nunca saldrás de ese agujero que te impide divertirte, para por favor… Déjame salir…

            Si dejo salir a esta mujer volverá mi vida un infierno, esta mujer me volverá loca, ¿Qué pasa si no es eso lo que quiero?, ¿Cómo se lo digo?, ¿Qué hago?, no sé cómo cederle el control, como comenzar dulcemente y acabar poseída totalmente por ella. Lo quiero, lo deseo y sólo ella me dará las herramientas para hacerlo. ¿Y si después no es lo que yo quería?, ¿Si me detiene, si me rechaza, si yo confundí todo?, no podría con la vergüenza… ¿Apreto enviar?, es sólo un puto botón, ¿Qué hago?, ¿Lo apreto, no lo apreto?

-Rayos- “enviar”- ¡Lo apreté!-
-¡Siiiiii!, lo apretamos-
-Mierda, ¿¡Por qué lo hiciste!?-
-No me eches la culpa…Ahora sólo queda apechugar, tenemos que hacernos cargo de nuestras decisiones- Dijo mientras sostenía una amplia sonrisa-
-Fácil decirlo-
-Tranquila, también es fácil de hacerlo, sólo debes dejarte llevar y dejar de darle tantas vueltas al asunto, eso es lo que te hace aburrida- Dijo mientras me apuntaba con el dedo.
-hmmm..-

            Me saqué el pijama y vi mi closet por un largo tiempo, ¿Ropa de calle, femenina, relajada, poca, mucha, con esfuerzo o sin esfuerzo?...

-No pienses, no pienses, no pienses...-

Tomé lo primero que pillé, me abrigué y salí, mientras caminaba me caí en cuenta que ni siquiera había comido algo -Así que esa hambre es más fuerte, ¿eh?. Mientras caminaba imaginaba escenarios en mi cabeza, “Si dice eso, yo diré aquello”, “Si estamos sentados me acercaré más a él” y cada vez más se iba llenando mi cabeza y mis pazos aflojaban, costaban, se hacían más pesados y las negativas iban aumentado.

-¡Detente!, deja de pensar- Dijo la otra "Yo" en llamas.

            Ella tenía razón, debo mantener mi mente en blanco, me traté de enfocar en el paisaje, la gente, la música… Llegué.

            Cuando estuve frente a la puerta, sin vacilar golpee, no sé de adonde saqué el valor, pero apenas di el siguiente golpe, me arrepentí -Rayos-. Fueron segundos angustiosos, mis manos me sudaban y sentía cada vez más calor. De pronto abrió la puerta, me miró con esa amable sonrisa.

-Delicioso, pero mira que jeans justos a la medida, se ve tan…bien- Me dijo la chica mientras se relamía.

Pues sí, se veía bastante bien.
-Hola- Dijo él para interrumpir mis pensamientos.
-Hola- Le sonreí.
-Pasa- Pasé- Siéntate por favor-

            Mientras me sentaba, miré a todas direcciones, pero no escuché ruido alguno, ni vi a nadie.

-Ah, los chicos no están, salieron hace poco-
-Oh, ya veo- Sonreí
            Pasó un tiempo, corto, pero a la vez largo, en que solamente nos miramos a los ojos, a veces desviábamos la mirada, pero siempre volvían a observarse.

-Oh, verdad, la bufanda jajaja- Fue a una habitación rápidamente y volvió con ella en la mano, extendió su brazo y me la ofreció- Toma, devuélvesela a Gis por favor.

            Él sabía que no era mía, demás sabía que yo fui igualmente, sin decir nada, que vergüenza. -Detente, para de pensar- Dijo la voz lujuriosa. Dejar de pensar, dejar de pensar, dejar de pensar… Tomé la bufanda, sentí un tirón que me obligó a levantarme y quedar frente a él, sentí su otro brazo rodeando mi cintura y sus labios acerándose lentamente, como si quisiera autorización…

Sin pensar…

Avancé un poco más y encontré sus labios. Fue un beso largo, dulce y cálido, sus labios eran suaves y habilidosos...

Sin pensar…

            Mi lengua se abrió paso dentro de su boca hasta hallar a su lengua, bailaron un tiempo no muy largo, mientras mi cuerpo se apegaba al suyo, su mano que estaba en mi cintura bajó a mis caderas, dejé (tiré) la bufanda de Gis en el sillón, lo tomé de la camisa y  lo empujé, cayó sentado en el sillón, mirándome atento…

Sin pensar…

            Me saqué el abrigo y lo tiré a un sillón cercano, senté encima de sus piernas, él respondió con una sonrisa y tocando mis caderas, nos besamos por un largo momento, en donde nuestra respiración fue cambiando, cada vez fue más profunda, audible y seguida. Él besaba mi cuello, sentía su lengua jugueteando con el lobulillo de mi oreja, sus labios paseando y descubriendo todo mi cuello, mi mandíbula, mis clavículas… Mi pecho. Me sacó el suéter incluyendo la polera que llevaba debajo, suerte la mía, vine preparada con mi mejor sostén, la sala estaba temperada y mi cuerpo ardía.

Paró un momento -¿Tienes frio? – Me preguntó, negué con la cabeza, con él era imposible. Acto seguido, con su mano tiró de mi sostén liberando mis pechos, aparté mi vista vacilante… Sin  pensar, sin pensar, sin pen… Sus labios encontraron mi pezón… La sensación, la excitación, el placer dejaron mi mente en blanco, mis caderas se movían solas al son de su lengua, podía sentir su erección oprimida por sus pantalones clavándose en mi entrepierna que deseaba cada vez más su contacto, la mano que masajeaba el otro pecho apoyó a su compañera guiando mis movimientos, ejerciendo presión y liberándola, tantas sensaciones, donde ya no sabía en qué enfocarme, mis pezones, su lengua, la fricción, presión… Nuestras respiraciones estaban perfectamente sincronizadas, las cuales eran audibles… En forma de gemidos.

            La fuerza que ejercía sobre mis caderas me volvía loca, sus manos eran grandes y no vacilaban, podía sentir cada dedo clavado en mis muslos, podía imaginarlas ahí, con sus venas protruyentes, con los músculos tensados, con fuerza… Yo quería más, quería sentir esos músculos, demuéstrame con qué fuerza me deseas… El deseo se transformó en acción, yo besando su cuello, mordisqueándolo mientras sostenía su pelo con fuerza, podía escuchar sus gemidos en primera fila, mis pantalones me molestaban, estorbaban… Puto invierno.

            Paramos por un breve momento, nos miramos unos segundos para recobrar el aliento. Antes de que pudiera arrepentirme él se levantó conmigo encima para dejarme recostada sobre el sillón, sus caderas volvieron a encontrarse con las mías, estaba dispuesto a volver a besarme cuando paró en seco. Me miró un tiempo como maldiciendo hacia sus adentros…

-Oh- Dije mientras me estiraba buscando mi cartera, la cual se encontraba próxima a mi cabeza, deseando que se encontrara ahí – Yo tengo – Le dije un poco avergonzada sacando el condón. Él lo tomó, me miró con una sonrisa.
-Perfecto- Me dijo casi susurrando cerca de mi oído mientras sus labios bajaban hacia mi cuello.

            Me besó el cuello, sentí sus labios en mis clavículas, esternón, vientre… Fuera pantalones.

            Sus dedos entraron en mi ropa interior, hábiles exploradores rápidamente encontraron el tesoro, tocándolo y acariciándolo, el cual “siempre listo” -como los scouts- ya estaba preparado, erecto y deseoso de darme placer, sus dedos lo frotaban sin piedad, a veces era un roce rico que duraba un poco, pero en otras era demasiado donde incomodaba, no sabía si quería parar o pedirle que siga… duró unos minutos en esa masturbación ambivalente, hasta que se detuvo. Se quitó los pantalones incluyendo la ropa interior y se colocó el condón, puntuación 8/10.

            Colocó su pene rozando mi clítoris, lo movió generando una rica fricción mientras me miraba, como buscando aprobación, así que le toqué la nalga derecha invitándolo a entrar y la acepto vigorosamente, mientras teníamos coito propiamente tal él era muy tierno conmigo, me acariciaba, besaba y estaba en una preocupación constante por mí, me sentía en las nubes. Cuando ambos acabamos él se sacó el condón, lo envolvió en papel higiénico, era una linda visión, su cuerpo desnudo buscando su calzoncillo, era digno de admirar, incluyendo su lindo trasero <3. Se colocó la ropa interior mientras respiraba agitado y cuando terminó me miró, sus mejillas estaban rosadas al igual que sus labios…

-Eres hermosa…- Me dijo con una respiración más calmada. Ahí me di cuenta que estaba desnuda en su sofá… Si al principio no debía pensar… ¿Qué hago ahora?

            El me levantó la cabeza y se sentó en ese espacio y la apoyó nuevamente pero ahora era en sus piernas, me dio vergüenza que mirara mi cuerpo desnudo, así que me di vuelta mirando el respaldo y cubrí mi cuerpo con mis piernas y brazos en posición fetal. El acariciaba mi pelo, mi mejilla, mi hombro y mi brazo… Al parecer es del tipo te que abraza después de hacerlo.

Así estuvimos unos minutos, en silencio. Yo simplemente no quise pensar, sólo me dejé querer hasta que mi cuerpo ya no estaba caliente y tenía frio, así que me levanté, me vestí y fui en busca de mi abrigo.

-Espera, ¿Quieres tomar once?- Me preguntó, yo lo miré unos segundos, donde una voz me dijo que no y otras hacían demasiadas preguntas incluyendo hipótesis de como todo se iba a ir al carajo.
-Claro- La chica del dulce estaba revolcándose en el suelo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Comenta sin susto, no muerdo...