Me levanté
al día siguiente con una ansiedad tremenda, -Chocolates- decía el unicornio, en
pijamas miré la nevera buscando que me dijera algo, pero el ambiente era desolado,
triste. Gis no había ido a comprar… Llené la tina con agua caliente, lo que pudiese
mi cuerpo soportar, me sumergí en ella hasta que el agua llegó a mis pezones,
los cuales se asomaban como si flotasen, los miré un tiempo intentando ordenar
mis ideas, como si buscase la respuesta, pero era claro, ahí no la encontraría…
Me invadieron imágenes de él, esas imágenes que creí recuerdos basura, mi ser
interior había tomado las imágenes, tratando de quitar cualquier arruga, polvo,
uniéndolas con cinta adhesiva y atesorando cada una de ellas, veía sus ojos,
sus hermosos ojos verdes, su sonrisa, esa en que se le arruga la piel cerca de
los ojos, la cual es alargada y amable… Quiero volver a ver esa sonrisa, pero
que sea mía, sólo mía, en la que sus ojos reflejen los míos y su mano sostenga
la mía… ¿Sostenernos las manos?, no, eso lo hacen las parejas.
Recuerdo
que una vez nuestros ojos se encontraron, en ellos vi mi reflejo, ante tus ojos
ya no era la estudiante, era una mujer, fue un breve momento. Éste fue un recuerdo
rechazado, que va, era una estupidez, era imposible que tú me vieras de esa
manera.
En otra ocasión,
cuando fui a revisar una prueba recuerdo que tu pronunciaste algo que no
entendí, cuando te pedí que lo repitieses, me dijiste que no era nada y sonreíste
cabizbajo. Recuerdo rechazado con honores, menuda estupidez, como si lo que dijiste
hubiese sido algo que me involucrara… Tú no me veías como yo te veía a ti.
-Oye tú, si tú, la que habla consigo misma-
-¿Qué tienes para decir ahora unicornio?, sé que ya doy
pena, revolcándome en sentimientos que durarán sólo unos minutos, que saborearé
sólo un momento, sentimientos desechables que pronto borraré, suprimiré para
nunca volver.
-¿Segura que quieres eso?-Preguntó el unicornio morado.
-No queda otra, esto es imposible…-
-Nada es impo...-
-¡Es una puta locura! - Lo interrumpí-, es un pase gratis al
sufrimiento, porque me conozco, sé que no puedo evitar mis sentimientos, no
puedo evitar que broten, se multipliquen y aturdan mi existencia, nada bueno
terminará al final, si nos descubren, lo perderemos todo… Él su empleo, yo los
años invertidos… Yo a él…-
-Pero… ¿Y si vale la pena?-
-¿De qué puto lado estas escoria?-
-Del lado que vuelva tu existencia cada vez más complicada.-
-Gracias...-
Mi cabeza
no para de reproducir la escena una y otra vez, sentir sus labios, su roce, su
piel… Si tan sólo tuviese un poco más…
-¡Pop!- Sonó el celular interrumpiendo mis pensamientos.
Era el chat
de Facebook, mi segunda oportunidad me había hablado, lo miré sorprendida, no
sabía cómo sentirme al respecto, la yo de hace unos días hubiese estado
saltando de la alegría, mi yo actual hubiese preferido otro nombre en esa
notificación. Pero claro, él no me escribiría… Dejé el celular en el sillón
mientras me alejé de él intentando ordenar mis pensamientos, me senté en el
suelo, junto a la pared, estaba frío al igual que mi respaldo, a casa seguía
igual, nada se movía y el reloj avanzaba lentamente… -Debo salir de aquí-.
De pronto,
al frente mío vi mi reflejo, era yo con una cabellera larga y con unos rizos
más definidos y agresivos, fuertemente maquillada, estaba sentada en el suelo
igualmente, pero sus piernas estaban abiertas, ella comía un caramelo.
-¿Quién eres tú?-
-Yo soy tú, -Metió sus dedos a su boca lentamente, sin quitar
sus ojos de los míos y sacó el caramelo de su boca, manteniéndolo en su mano-
tu yo oculta que tratas de dejar escapar abriendo uno de los miles de candados
que me aprisionan-
-¿Mi yo oculta?-
-Soy su deseo más fuerte pequeña niña, a veces veo la luz
del día, pero nunca me sacas de noche, mi horario favorito, tu prefieres
volverte una miserable bola de sentimientos… Patética- Volvió a meter sus dedos a su boca, volvió a
introducir el caramelo y se relamió los dedos lentamente mientras me sonreía.
-Así que por tu culpa tengo estos problemas…-
-¿Mi culpa?, niñita, esos hombres no son un problema, son mi
presa-
Me molesté,
¿Presa?, ¿Qué le pasa a esta mina?, como si ellos fueran un pedazo de carne,
objetos… Ellos son míos… Vaya, estoy celosa de mí misma, ella tiene razón, soy
patética.
-¿Tú estabas en …-
-¿La disco?, uuhm, si, ese chico fue un tentempié agradable…
-Alzó su mano con sus dedos extendidos- ¡5pts!, jajaja-
-Ya decía yo, era imposible que yo pudiese hacer eso…-
-Yo-soy-tu, entiende, deja de hacerte la mosquita muerta,
deseamos las cosas con la misma intensidad, respondemos a los estímulos y nos
masturbamos juntas…-
-Ahora si me volví loca…-
Escondí mi cabeza entre mis brazos.
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