Mi cabeza
da vueltas y vueltas, aun no me repongo, actúas como si nada hubiese pasado y
yo he hecho lo mismo, a ratos te miro mientras me pregunto cosas, creo que no
soy muy buena ocultando lo que siento, en eso tú me ganas con creces, nunca lo
hubiese adivinado. Esos pensamientos lujuriosos y esas fantasías vívidas no eran
tan erradas, ¿Cómo no me di cuenta que era mutuo?, ¿Qué haré ahora?, ¿Qué
significa esto? Debo actuar, ansiar y pensar con cuidado, borrar cada brote de
cariño, tú no eres un hombre que sea serio con su sentir, eres un hombre que
hará que me inunden sentimientos de inferioridad los cuales no merezco y no
deseo volver a experimentar, debo ser cuidadosa.
-No lo aceptes- Me dijo el unicornio morado.
-No puedo evitarlo, es más fuerte que yo-
-Débil, él es un hombre, es alguien que te hará daño, volverás
a llorar, a inclinarte, estar a sus pies esperando que no llegue el día que te
deseche, además… ¡ES TU PROFESOR!-
-¡Joder!, ¡ya lo sé!, sé que es una mala decisión, pero es
una mala decisión que deseo tomar, vivir y sufrir-
-No estaré aquí para consolarte-
-Nunca lo harás, no es tu estilo-
Conversamos
en el almuerzo amenamente, esperando que no llegue la próxima hora de clases, ellos
deseando más tiempo para descansar y yo preocupada por pasar tantas horas cerca
de él y sin poder hablarle, tocarle, sentirle...
Comenzaste a clase como siempre lo hacías, sonreías y
charlabas como lo hacías con regularidad, hablabas con todos, excepto conmigo,
ya no me mirabas a los ojos, ¿Tan terrible fue responder a tus impulsos? Con el
paso del tiempo ya me estaba asqueando, era un calvario, verte ahí parado
frente a mí, sonriéndoles a todos y saltándote mi mirada, yo simplemente observaba,
te escuchaba. Esos ojos que yo observaba me habían visto con lascivia y esa
boca que sonreía me había comido los labios… A intervalos me dolía el abdomen
como si allí hubiera una fiesta.
El tiempo pasaba y fue como si
nunca pasase, tu seguías ahí y yo lejos, quería estar cerca, quería sonreír
contigo, tantas cosas pasaban por mi cabeza que no tenía tiempo para
procesarlas, necesitaba un descanso, necesitaba respirar, no podía, no
comprendía, es todo tan simple, pero mi lado complicado le encanta hacer
maldades.
Cuando
llegó el momento de irse bajé la vista buscando mis cosas, las guardé en la
mochila y miré al frente buscándolo, pero él ya se había marchado. Mientras iba
camino a casa intenté ordenar mis pensamientos, pero todo lo que venía a mi
cabeza era esa escena, él tocándome, él besándome, él próximo a mí, su
respiración, su calidez, su cuerpo, sus ojos, su… Un choque eléctrico directo a
mi entrepierna frenó mis pensamientos -¡Maldición!-.
No entiendo
por qué me encanta ahogarme en un vaso de agua, tener claro el panorama, todo
explicado con peras y manzanas, no puedo improvisar, debo analizarlo, pensarlo
y repensar para que después nada sea como lo habría creído, para fantasear e
imaginar escenarios imposibles, idealizar, sobrevalorar o infravalorar por
culpa de prejuicios inútiles e infundados, debo parar.
Había
comenzado el fin de semana, menos mal fue un viernes y no un lunes, no hubiese
aguantado tanto. Lo pensé mucho esa noche, analicé y llegué a la conclusión más
fácil porque me cansé de lo complicada que yo había transformado la situación.
Odio tanto lo complicado que soy capaz de alejarlo para evitar seguir
sintiéndome así, abandonar toda opción y hacer como si nada hubiese ocurrido,
desear que nada hubiese pasado y odiarlo por dejar que pasara, por librar sus
sentimientos, descargarlos en mi cuando yo ya había batallado mucho por los
míos, por mantenerlos a raya y mentirles, diciéndoles que era imposible. Todo
eso era muy fácil, correr, huir, pero hace algún tiempo decidí no ser más así,
avanzar y caer, ya que al final de una tormenta siempre sale el sol.
De todos
modos nada me ata, no tengo a nadie que me exija, no le debo nada a nadie y duermo
sola todas las noches, no necesito complicarme porque en realidad es una
conclusión bastante fácil, el me gusta, yo le gusto, ¿Qué más da?, un beso
ahora, otro después, quizás sí, quizás no, lo que quiera ocurrir ocurra y si no
lo quiere, no pasará. Es tan fácil decirlo…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Comenta sin susto, no muerdo...