lunes, 5 de febrero de 2018

~¿Qué hago ahora?~



            Mi cabeza da vueltas y vueltas, aun no me repongo, actúas como si nada hubiese pasado y yo he hecho lo mismo, a ratos te miro mientras me pregunto cosas, creo que no soy muy buena ocultando lo que siento, en eso tú me ganas con creces, nunca lo hubiese adivinado. Esos pensamientos lujuriosos y esas fantasías vívidas no eran tan erradas, ¿Cómo no me di cuenta que era mutuo?, ¿Qué haré ahora?, ¿Qué significa esto? Debo actuar, ansiar y pensar con cuidado, borrar cada brote de cariño, tú no eres un hombre que sea serio con su sentir, eres un hombre que hará que me inunden sentimientos de inferioridad los cuales no merezco y no deseo volver a experimentar, debo ser cuidadosa.

-No lo aceptes- Me dijo el unicornio morado.
-No puedo evitarlo, es más fuerte que yo-
-Débil, él es un hombre, es alguien que te hará daño, volverás a llorar, a inclinarte, estar a sus pies esperando que no llegue el día que te deseche, además… ¡ES TU PROFESOR!-
-¡Joder!, ¡ya lo sé!, sé que es una mala decisión, pero es una mala decisión que deseo tomar, vivir y sufrir-
-No estaré aquí para consolarte-
-Nunca lo harás, no es tu estilo-

            Conversamos en el almuerzo amenamente, esperando que no llegue la próxima hora de clases, ellos deseando más tiempo para descansar y yo preocupada por pasar tantas horas cerca de él y sin poder hablarle, tocarle, sentirle...

          

          Comenzaste a clase como siempre lo hacías, sonreías y charlabas como lo hacías con regularidad, hablabas con todos, excepto conmigo, ya no me mirabas a los ojos, ¿Tan terrible fue responder a tus impulsos? Con el paso del tiempo ya me estaba asqueando, era un calvario, verte ahí parado frente a mí, sonriéndoles a todos y saltándote mi mirada, yo simplemente observaba, te escuchaba. Esos ojos que yo observaba me habían visto con lascivia y esa boca que sonreía me había comido los labios… A intervalos me dolía el abdomen como si allí hubiera una fiesta.

El tiempo pasaba y fue como si nunca pasase, tu seguías ahí y yo lejos, quería estar cerca, quería sonreír contigo, tantas cosas pasaban por mi cabeza que no tenía tiempo para procesarlas, necesitaba un descanso, necesitaba respirar, no podía, no comprendía, es todo tan simple, pero mi lado complicado le encanta hacer maldades.

            Cuando llegó el momento de irse bajé la vista buscando mis cosas, las guardé en la mochila y miré al frente buscándolo, pero él ya se había marchado. Mientras iba camino a casa intenté ordenar mis pensamientos, pero todo lo que venía a mi cabeza era esa escena, él tocándome, él besándome, él próximo a mí, su respiración, su calidez, su cuerpo, sus ojos, su… Un choque eléctrico directo a mi entrepierna frenó mis pensamientos -¡Maldición!-.

            No entiendo por qué me encanta ahogarme en un vaso de agua, tener claro el panorama, todo explicado con peras y manzanas, no puedo improvisar, debo analizarlo, pensarlo y repensar para que después nada sea como lo habría creído, para fantasear e imaginar escenarios imposibles, idealizar, sobrevalorar o infravalorar por culpa de prejuicios inútiles e infundados, debo parar.

            Había comenzado el fin de semana, menos mal fue un viernes y no un lunes, no hubiese aguantado tanto. Lo pensé mucho esa noche, analicé y llegué a la conclusión más fácil porque me cansé de lo complicada que yo había transformado la situación. Odio tanto lo complicado que soy capaz de alejarlo para evitar seguir sintiéndome así, abandonar toda opción y hacer como si nada hubiese ocurrido, desear que nada hubiese pasado y odiarlo por dejar que pasara, por librar sus sentimientos, descargarlos en mi cuando yo ya había batallado mucho por los míos, por mantenerlos a raya y mentirles, diciéndoles que era imposible. Todo eso era muy fácil, correr, huir, pero hace algún tiempo decidí no ser más así, avanzar y caer, ya que al final de una tormenta siempre sale el sol.

            De todos modos nada me ata, no tengo a nadie que me exija, no le debo nada a nadie y duermo sola todas las noches, no necesito complicarme porque en realidad es una conclusión bastante fácil, el me gusta, yo le gusto, ¿Qué más da?, un beso ahora, otro después, quizás sí, quizás no, lo que quiera ocurrir ocurra y si no lo quiere, no pasará. Es tan fácil decirlo…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Comenta sin susto, no muerdo...