lunes, 20 de marzo de 2017

~Un beso inesperado desde mis fantasías~



            Era un día normal, me desperté temprano en la mañana ya que debía estar anticipadamente en la universidad, miré el techo un corto tiempo tratando de situarme en el espacio y tiempo, entendiendo que ocurría, que estaba haciendo ahí y cual era mi propósito, cuando encontré la lucidez me levanté para no dilatar peligrosamente esto, no debía llegar tarde ya que tenía una disertación, fui al baño descalza y en pijamas, me bañé rápidamente, atrapé mi largo cabello rizado en la toalla y fui directamente a mi cuarto, cogí ropa que estaba estratégicamente tirada en el piso, cogí mis pantalones y ropa para abrigarme, saqué de un cajón de ropa interior prendas escogidas aleatoriamente, sin importarme si combinaban o no, al igual que los calcetines, pero en este caso me preocupo que sean de la misma tela y porte, el color no importa, en total, nadie lo verá. De la ropa no me preocupo la gran cosa, sólo en los casos importantes o cuando tengo ganas de algo, esas ganas que dan de repente, sin razón alguna quieres preocuparte de más, hice el ritual de mis rizos y no había tiempo para desayunar, bueno, en realidad, no tenía ganas, como la gran mayoría de las mañanas, me abrigué, organicé mi mochila rápidamente y me fui procurando tener las llaves para evitar la típica desgracia al volver.

            Entré al campus y fijé mi vista en uno de los pasillos, estaba un grupo de estudiantes de artes dibujando, entre ellos había un conocido al cual no le hablo hace años por ningún motivo en especial, pasaron por mi mente muchos momentos vividos, pero seguí caminando, no puedo evidenciarme. Al llegar a la sala dejé mis cosas en una silla en la 3era fila la cual era mi preferida, al poco tiempo llegó mi grupo de disertación, los cuales eran mis amigos de la universidad.

-Buenas- Me saludó Claudio.
-Hola, ¿Quién se comprometió de traer el informe y el trabajo? - Le pregunté.
-El Pablo traerá el power point y la Daniela traerá el informe impreso a color, dijo que el papá no tiene problemas en ello-
-Genial, ojalá que al pastelito del Pablo no se le olvide el power point-
-No va a pasar, bueno, no debería, lo llamé 2 veces para recordarle ya que él iba a hacer los toques finales, igual yo traje el antiguo por si a acaso-
-Ya, bacán, no quiero preocuparme de eso-
-¿Estas bien?, hace rato que te veo súper bajoneada- Me dijo con su típico tono preocupado.
-Sí, pero no estoy bajoneada, me siento un poco chata no más, como que toda esta puta rutina me está consumiendo- Le conteste mientras me miraba pensativo, yo para mis adentros rezaba a los dioses para que me creyera.

            De pronto, llegó el Pablo y la Daniela juntos, dijeron que se habían encontrado en la entrada, hicieron un sorteo entre todos los alumnos de ese ramo y quedamos en 6to lugar para disertar, quizás no alcancemos, pero no me complica, estudié mucho así que si no nos toca, después deberé repasar solamente. Me aburrí tremendamente en cada disertación, miraba el celular a ratos intentando divertirme en algo, pero por el rabillo del ojo me daba cuenta que en algunos momentos Claudio me miraba preocupado -Rayos-, no quería que alguien se preocupara por mí, ya tengo suficiente con mi mamá.

            Los grupos pasaron y como pensé, no alcanzamos a disertar, cuando acabó la hora de clases, todos empezamos a guardar nuestras cosas para retirarnos a almorzar, yo tenía mucho sueño así que andaba muy lenta y letardada, cogí mis cosas, pero se me calló mi bolso boca abajo -Perfecto-, mis cosas desparramadas por el piso fue la guinda de la torta, lenta, letardada y además torpe.

-Ya pue, no alcanzaremos a comprar el almuerzo – Daniela me gritó desde la puerta de la sala.
-Ya voy, compra por mí por favor, yo te alcanzo-
-Bueno-

Fui guardando cada cosa, ya nadie quedaba en la sala, cuando terminé con lo que había en el bolso me di cuenta que faltaba lo que tenía en la mesa, de pronto llegó Rubén mirando para todos lados, al parecer buscaba a alguien, hicimos contacto visual y se aproximó hacia mí, me agarró del brazo y me acercó a él de un empujón, me tomó por sorpresa, no alcancé a hacer ningún movimiento, interrumpió el comienzo de mis pensamientos con un gran beso, sentí sus labios contra los míos, eran suaves y esponjosos, sentí que me deseaban.

            No sé qué estabas pensando en ese momento Rubén, ni qué te llevó a esto, pero créeme, como lo necesitaba. Me besaste suave pero con gran decisión, me tomaste de las caderas apretándolas, nuestras pelvis estaban apegadas una a la otra como si se llamasen, se movían al compás como si se invitasen a jugar, me besabas tan bien y tan rudo que casi no podía respirar, apretaste nuevamente mis caderas y me subiste a un pupitre apoyándote en ellas, abrí mis piernas como si de un reflejo de pasión se tratase y tú me aceptaste, nuestras pelvis volvieron a encontrarse, exploraste mi cuello con tu boca mientras yo respiraba entrecortado y se escapaba algún gemido que ansiaba libertad de mis labios, cuando tuve un tiempo de lucidez toqué tu pecho con una mano intentado separarte de mí para poder reincorporarme pero mi fuerzas eran nulas, al igual que mis ganas de apartarte, pero en cuanto me sentiste tocarte inmediatamente me tomaste de la muñeca y la apartaste dejándola a mi lado, sin soltarla, apretándola, ejerciendo la fuerza necesaria para mantenerla en ese lugar, metiste tu mano libre debajo de mi polera acariciándome la parte baja de la espalda, en se momento mi piel se tensó, mi vello se erizó y mi piel se tornó de gallina reaccionando a tus caricias.

Tus labios se sentían suaves y calientes, como si me estuvieses haciendo un ritual solemne, eran múltiples sensaciones, mi cuerpo ardía como si cada parte de éste estuviese por separado, había electricidad por todas partes, la ropa ya era una molestia, aumentaba la sensibilidad y la temperatura, mi cabeza está en todas partes, como si sólo existieras tu y yo.

Mis pies se sentían livianos y sin fuerzas como todo mi cuerpo, reuní las pocas que me quedaban y con la única mano libre te separé de mí con mucho pesar. Tú me miraste extrañado, con tus ojos verdes bien abiertos y respirando en voz alta, te miré un tiempo tratando de normalizar mi respiración, mientras observaba tu rostro tratando de capturar cada detalle. De pronto, te incorporaste.

-Di-Disculpa, yo sólo… - Tartamudeaste mientras me mirabas preocupado – Por favor discúlpame- Miré el piso sin entender por qué te disculpabas, tardé un minuto en caer en gracia.
-No te disculpes, no se lo diré a nadie-.

            En tu cara se reflejaba preocupación, pero de pronto juntaste tus cejas y arrugaste tu frente, te apartaste bruscamente de mí, y mi cuerpo sintió tu ausencia, me invadió el frío, te apartaste de mi mostrándome tu ancha e imponente espalda, miraste el suelo mientras te alejabas de mi hasta que llegaste a la puerta, me miraste de soslayo y te fuiste.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Comenta sin susto, no muerdo...