Desperté a
la mañana siguiente sin Giselle a mi lado y con mi cuerpo muy adolorido, ella
era una pésima compañera para dormir, cada movimiento era una nueva queja y le añadía
poder al arrepentimiento, pero no tenía opción. Salí de la habitación sigilosa
y mirando hacia todos lados, llegué a la cocina y me sorprendí al pillarme con
alguien allí interrumpiendo mi atención y haciendo que me cuerpo reaccione, -¡Wow!,
me asustó- era Héctor.
-Hola, ¿Cómo dormiste?- Me saludó Héctor.
-Buenas, horrible, Giselle hinchó toda la noche-
-Jajaja, ella es así… El desayuno está servido, ve a
sentarte a la mesa, sólo falta que termine de cocinar los huevos-
-Ok, muchas gracias y disculpa la molestia-
-No te preocupes, para mí es un gusto- Me dijo sonriendo.
Fui al
comedor y allí se encontraba Giselle, Jorge y su otro compañero de piso, me
senté en un puesto vacío.
-Buenos días- Saludé a todos y todos me respondieron el
saludo.
-Mi cabeza me está matando- Se quejó Giselle.
-Te lo mereces- Susurré.
Desayunamos
animosamente, hablamos de la noche y comentamos las situaciones divertidas,
cada vez que reíamos se escuchaban las maldiciones lastimosas de Giselle, el
karma es maravilloso. Mientras conversábamos a ratos miraba a Jorge intentando
ser disimulada, me encantaba verlo sonreír, ver sus expresiones y como
analizaba cada respuesta, a veces me atrapaba con sus hermosos ojos pardos pero
esta vez decidí no esconderme, simplemente le sonreía y a veces cuando tenía
suerte, me sonreía de vuelta.
Poco
después de desayunar volvimos al departamento con Giselle, una vez allí me metí
rápidamente a la ducha y me quedé allí por un buen rato, pensando, recordando y
en intervalos maldiciendo mi timidez, con la repetitiva y culposa interrogante
como “¿Qué hubiese pasado si…?”, cada vez que me lo preguntaba venían imágenes
a mi cabeza, fantasías placenteras y/o divertidas las cuales me hacían sentir
envidia de esa protagonista idéntica a mí, esa mujer desbordante de autoestima
y confianza, que tiene el mundo a sus pies y todo le es tan fácil, -como la
detesto-. Salí de la ducha refregándome las partes no tapadas por la toalla
para ahorrar tiempo, al momento de pasar por la sala vi a Giselle mirándome
como si yo tuviese algo que contarle.
-¿Qué?- Le pregunté.
-Nada, ¿He dicho algo?-
-No, pero me miras como si me quisieras decir TO-DO -
-¿No hiciste nada anoche?-
-¿Sin contar el arrepentirme continuamente de compartir cama
contigo?, no-
-¿Segura?, yo te vi muy interesada en Jorge- Dijo con un
tono juguetón mientras acariciaba su taza con sus uñas largas.
-Lamentablemente estoy segura, es un chico que llamo mi
atención, pero no ocurrió nada, sólo fue patético por parte mía- Después de que
yo dije esto, ella miró su plato decepcionada.
Cociné algo
rápido y fácil, me serví una porción pequeña del delicioso plato gourmet que
había preparado, como Gis ya había almorzado yo me acompañé viendo videos de
youtube, lo que fuese, ganó “El chavo del ocho”, el celular apoyado en el tarro
de mayonesa fue la perfecta compañía.
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