miércoles, 15 de marzo de 2017

~Giselle = Dolor~




            Desperté a la mañana siguiente sin Giselle a mi lado y con mi cuerpo muy adolorido, ella era una pésima compañera para dormir, cada movimiento era una nueva queja y le añadía poder al arrepentimiento, pero no tenía opción. Salí de la habitación sigilosa y mirando hacia todos lados, llegué a la cocina y me sorprendí al pillarme con alguien allí interrumpiendo mi atención y haciendo que me cuerpo reaccione, -¡Wow!, me asustó- era Héctor.

-Hola, ¿Cómo dormiste?- Me saludó Héctor.
-Buenas, horrible, Giselle hinchó toda la noche-
-Jajaja, ella es así… El desayuno está servido, ve a sentarte a la mesa, sólo falta que termine de cocinar los huevos-
-Ok, muchas gracias y disculpa la molestia-
-No te preocupes, para mí es un gusto- Me dijo sonriendo.

            Fui al comedor y allí se encontraba Giselle, Jorge y su otro compañero de piso, me senté en un puesto vacío.

-Buenos días- Saludé a todos y todos me respondieron el saludo.
-Mi cabeza me está matando- Se quejó Giselle.
-Te lo mereces- Susurré.

            Desayunamos animosamente, hablamos de la noche y comentamos las situaciones divertidas, cada vez que reíamos se escuchaban las maldiciones lastimosas de Giselle, el karma es maravilloso. Mientras conversábamos a ratos miraba a Jorge intentando ser disimulada, me encantaba verlo sonreír, ver sus expresiones y como analizaba cada respuesta, a veces me atrapaba con sus hermosos ojos pardos pero esta vez decidí no esconderme, simplemente le sonreía y a veces cuando tenía suerte, me sonreía de vuelta.

            Poco después de desayunar volvimos al departamento con Giselle, una vez allí me metí rápidamente a la ducha y me quedé allí por un buen rato, pensando, recordando y en intervalos maldiciendo mi timidez, con la repetitiva y culposa interrogante como “¿Qué hubiese pasado si…?”, cada vez que me lo preguntaba venían imágenes a mi cabeza, fantasías placenteras y/o divertidas las cuales me hacían sentir envidia de esa protagonista idéntica a mí, esa mujer desbordante de autoestima y confianza, que tiene el mundo a sus pies y todo le es tan fácil, -como la detesto-. Salí de la ducha refregándome las partes no tapadas por la toalla para ahorrar tiempo, al momento de pasar por la sala vi a Giselle mirándome como si yo tuviese algo que contarle.

-¿Qué?- Le pregunté.
-Nada, ¿He dicho algo?-
-No, pero me miras como si me quisieras decir TO-DO -
-¿No hiciste nada anoche?-
-¿Sin contar el arrepentirme continuamente de compartir cama contigo?, no-
-¿Segura?, yo te vi muy interesada en Jorge- Dijo con un tono juguetón mientras acariciaba su taza con sus uñas largas.
-Lamentablemente estoy segura, es un chico que llamo mi atención, pero no ocurrió nada, sólo fue patético por parte mía- Después de que yo dije esto, ella miró su plato decepcionada.

            Cociné algo rápido y fácil, me serví una porción pequeña del delicioso plato gourmet que había preparado, como Gis ya había almorzado yo me acompañé viendo videos de youtube, lo que fuese, ganó “El chavo del ocho”, el celular apoyado en el tarro de mayonesa fue la perfecta compañía.

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