viernes, 17 de marzo de 2017

~Los sueños saben a deseo~




            Hoy me desperté antes de lo planeado, no sé por qué mi mente decidió traicionarme y me despertó cuando no debía, -Dioses, ¿será el karma?-, miré el celular y quedaba una hora para que sonara la alarma, cerré mis ojos e intenté volver a caer en las manos del exquisito Morfeo, pero me fue imposible, así que decidí quedarme en cama hasta que la alarma suene. Mientras dormitaba llegó una imagen a mí, una mano cubría la parte baja de mi cabeza, agarrando mi pelo fuertemente tirando de él y teniéndome completamente sometida, abrí rápidamente los ojos, casi sentí la fuerza de esa mano sosteniendo mis cabellos, la humillación, expectación y la incertidumbre, un choque eléctrico sentí en mi entrepierna que me impidió seguir procesando la imagen, ¿Porqué de nuevo?, no lo entiendo, hace unos días atrás había tenido este mismo tipo de sensaciones, sólo que en esas veces tenía una cuerda sosteniéndome por la rodilla, obligando a mi pierna a estar suspendida en el aire y mi entrepierna al descubierto, no entiendo por qué, ¿Acaso mi cuerpo lo extraña tanto que me lo pide a gritos?, -Rayos, esto no puede estar pasando otra vez- Dije mientras veía mi ropa interior humedecida. Dejé mi calzón en donde va la ropa sucia -el suelo- y me metí a la ducha.

            Mientras me duchaba sólo llegaban a mi cabeza arrepentimientos, ¿Por qué no tomé coraje y lo busqué?, ¿Por qué no entré a su habitación?, ¿Dónde está esa chica que coqueteo con ese chico en la disco? -Rayos-. Me vestí y fui a la universidad, el docente habló de cosas que no entendía y mis ojos rogaban un break para poder descansar de su agonía, mientras miraba el reloj pidiendo a los cielos piedad sentí mi celular vibrar, lo saqué de su escondite -sólo una mirada rápida-, era una notificación de Facebook.

-¡Me agregó!- Dije susurrando con gran volumen.
-¿Qué?, ¿Quién?- Preguntaron al unísono mis amigas que estaban sentadas próximas a mí.

            Me cubrí la cara, la sentía arder, le pedí a los dioses que por favor, por favor me hicieran desaparecer, pero estaba feliz… Al parecer todos merecemos una segunda oportunidad.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Comenta sin susto, no muerdo...